Dormir en otoño, ¡rutinas para mejorar tu descanso!

Si antes de la crisis del coronavirus el 58% de los españoles reconocía dormir mal y muy pocas horas. El covid ha disparado esta estadística y dormimos peor, tenemos más cuadros de ansiedad, despertares nocturnos y la incertidumbre hace que de media tardemos 30 minutos más en conciliar el sueño, según un estudio del Observatorio para la Investigación e Innovación en Ciencias Sociales de la Universidad pública aragonesa. 

Al mismo tiempo estamos de peor humor, más problemas de concentración y falta de foco. Aunque estas rutinas no son mágicas y, en caso de problemas más severos siempre debemos acudir a un especialista, vamos a ver algunas rutinas para las tardes de otoño que están por venir. 

Por qué sí, las tardes son la clave para tener un sueño más profundo y reparador, un ciclo esencial para que nuestro cerebro se renueve y nuestro cuerpo descanse. 

  1. Lo primero es mantener un horario estable, es decir, dormir siempre las mismas horas acostándonos y despertándonos a la misma hora. Es importante recalcar que el sueño no se puede compensar, así que no descansar entre semana no es recuperable los domingos.

  2. Un planteamiento totalmente erróneo que tenemos es no darle al sueño la importancia que se merece. La sociedad española de neurología dice que no dormir incrementa en 20% tu probabilidad de sufrir obesidad, diabetes y fallos de memoria.

    Esto en tu día a día se tiene que traducir en programar la hora en la que te vas a acostar y no esperar a terminar todo para meterte en la cama.

  3. La alimentación es básica para irnos a la cama y conciliar el sueño rápido. Lo ideal es cenar dos horas antes para no sentirnos pesados, por supuesto, el alcohol y el tabaco perjudican nuestro descanso.

  4. La cama es tu pareja perfecta de descanso, así que mucho cuidado con no mimarla como se merece. Utiliza tejidos de calidad, estira bien las sábanas y crea un ambiente donde nos sintamos relajados. Abrir la funda nórdica y tumbarnos debe ser un regalo.

  5. La luz azul que emiten las pantallas hace que la serotonina no se genere, lo que nos quita el sueño y nos mantiene en un estado de vigilia constante que puede generar problemas de concentración.

    No solo basta con no tener el móvil en la mesilla de noche, si no de dejarlo de lado al menos dos horas antes acostarnos. Los libros siempre deberían estar en tu rutina.

  6. Si eres amante de la siesta, no pasa nada, pero intenta que nunca sean de más de 30 minutos para no interferir en tu sueño nocturno.

  7. Si tienes muchas cosas en la cabeza o estás pasando un momento de estrés máximo, puedes poner un cuaderno en la mesilla y antes de acostarte volcar aquello que tiene tu mente aturdida. 

Por supuesto, aprovecha que las tardes se están acortando para poner una luz tenue y más cálida a partir de la siete  de la tarde y así tu cuerpo entiende que la vigilia está terminando. 

 

 

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