Una cama perfecta para DORMIR EN LAS NUBES


Pasamos entre las sábanas una media de ocho horas al día, ¿Cómo conseguir que este tiempo sea realmente reparador?

Existen estudios que recomiendan ciertas rutinas previas a la hora de irse a la cama para ayudarnos a conciliar el sueño, como por ejemplo sustituir las pantallas móviles por la lectura de un libro, la aromaterapia, o darse una ducha un par de horas antes de acostarse. Pero tener la capacidad de conciliar el sueño rápidamente no es garantía de un descanso de calidad.

Los expertos en la materia aseguran que existen elementos materiales e inmateriales en nuestro dormitorio que pueden potenciar que consigamos dormir de tirón y como consecuencia, descansemos de verdad y seamos más felices.

funda nordica garden con cojines a juegoEn la foto, funda nórdica Garden con cojines de la colección Botánica

¿Decorar para dormir?

“Estar en el séptimo Cielo”, “Dormir como un lirón”, “Meterse en el sobre”, “Ir al cine de las sábanas blancas”...hay mil maneras de llamarlo, pero un único objetivo: El descanso.

Para ayudarte a conseguir una perfecta recuperación física y mental, desde Sokios te hemos preparado estos tips básicos con los que lograrás estar cada noche en los brazos de Morfeo:

Primero: Los colores de la decoración influyen, ¡que nadie te haga creer lo contrario! 

El cerebro retiene la información que percibe antes de cerrar los ojos, y esa imagen va a ser siempre la de la decoración de tu dormitorio.


Está demostrado que el mejor color para dormir es el azul porque hace que se relaje el sistema nervioso. Pero si el azul no es tu color, decántate por la gama de los verdes y ocres en tonalidades pastel, porque transmiten serenidad y además hacen que te despiertes con energía y buen humor.

Segundo: Tu dormitorio es tu refugio.

Rodéate de aquellos elementos que te hagan feliz, cuadros, fotos o esa lamparita de noche que te regaló tu pareja..Si te hacen sentir bien y existe un vínculo emocional con ellos y te sentirás en paz al tenerlos cerca.

La decoración con flores (aunque sean unas artificiales) o velas mejoran la función cerebral sin que lo percibamos, ya que disipan el estrés. No dejes de aprovechar un estante vacío o el cabecero de la cama para poner flores y velas con aromas relajantes.

En cuanto al mobiliario, elige piezas cómodas y prácticas. Haz lo posible por evitar elementos demasiado llamativos, y mantén una distribución abierta con amplias zonas de paso para conservar la funcionalidad de la habitación.  

Tercero: Orientación del cabecero de la cama. 

Según expertos en geobiología, la orientación de la cama con el cabecero hacia el norte es la mejor alternativa para lograr el descanso. Estas teorías sostienen que existe una interacción entre los campos magnéticos de la Tierra y la polarización de nuestro cuerpo ya que en el interior de nuestras células se encuentran electrones con cargas positivas y negativas que se alinean cual brújula con el flujo natural de la Tierra.

Sin embargo, el Feng Shui recomienda orientarlo hacia el oeste para levantarte con más energía, o hacia el este para despertar en calma. 

Como puedes comprobar, tienes diferentes opciones en cuanto al punto cardinal hacia el que orientar tu cama, pero en lo que sí coinciden todas las corrientes es en evitar colocar el cabecero bajo la ventana, y que se tenga la puerta dentro del campo visual una vez acostados, porque el instinto de protección permanece activo y en vigilancia mientras dormimos.

cama con fundanordica de cruces

En la foto, funda nórdica cruces con cojines a juego

 

Cuarto: Luz y temperatura de la habitación  

¿Quién no ha sufrido por falta de sueño cuando las noches de verano no bajan de los 30 grados?

Nuestro cuerpo necesita una temperatura ambiente de entre 19 y 22 grados para lograr el descanso. Por encima de esta temperatura, nos despertamos con frecuencia y no se consigue conciliar el sueño.

Evitar el calor excesivo es tan importante como evitar la luz. En la oscuridad, nuestro cuerpo produce melatonina, que es la hormona que induce el sueño.

Si dormimos con luz, se desequilibra la producción de melatonina. Como consecuencia, las fases de sueño profundo son menores y durante la noche sufrimos microdespertares. Por este motivo la Sociedad Española del Sueño recomienda que bajemos bien las persianas o usemos antifaz.


Quinto: Ventilación

Un hábito que no debes descuidar es el de ventilar bien durante al menos 10 minutos, dejando la cama bien abierta, con las sábanas echadas hacia atrás. Durante ese tiempo se producirá el intercambio entre el aire “sucio y cargado” del interior, por el “limpio y fresco” del exterior, reduciendo así el riesgo de alergias y proliferación del moho.

Cuando ventilamos, además de permitir la renovación del aire, se regula la humedad, se reduce el polvo y permitimos que con la luz ultravioleta que entra con los rayos del sol elimine ciertos microorganismos de manera natural. 

Y si es verano, abre las ventanas cuando caiga el sol. Respirar aire limpio y fresco te hará dormir mejor

 

Sexto: Elige un set de descanso adecuado

Nuestra constitución física y las necesidades funcionales son factores determinantes de la firmeza del colchón. Mientras que las personas con determinadas patologías o los niños en edad de crecer necesitan un colchón más bien duro, la gente mayor o los que pasan mucho tiempo en la cama necesitarán uno más mullidito. 

En cuanto a la almohada, la ideal es la que mantenga tu cabeza en la postura correcta mientras duermes. Existen cantidad de composiciones y firmezas, en nuestra web tenemos diferentes almohadas para que elijas la tuya en función de la postura que adquieras al dormir.


Séptimo: Elegir bien los textiles

Si en algo somos expertos, es en este punto. Los textiles de tu cama hablan de tí y  definen tu estilo de vida, pero también influirán en el grado de tu descanso .

Es importante que elijas unas sábanas, funda nórdica o colcha que te hagan sentir bien tanto por su diseño como por su calidad. El algodón, por su transpirabilidad, es el tejido ideal porque es fresco, transpirable e hipoalergénico. 

Por último, mucha gente nos pregunta cada cuánto cambiar las sábanas. Nuestra recomendación es que se haga como mínimo una vez a la semana para evitar la acumulación de células muertas y la proliferación de ácaros, y en época de calor en las que sudamos más, además se deben cambiar las fundas de almohada dos veces por semana.


Dulces sueños!

colecho

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