Cómo iluminar tu casa: crea tu proyecto de luz estancia por estancia
Hay casas que al llegar la noche se quedan planas y otras en las que te apetece quedarte siempre. Aunque pienses que es cosa de los muebles, los metros cuadrados o la distribución, la luz tiene mucho que decir.
La luz no debería ser plana: tiene que ser acogedora, cálida y cumplir una función en cada habitación. No es lo mismo leer un ratito tranquilo en la cama que vestirte por la mañana, ni la luz del recibidor que la que usas para cenar con amigos en el comedor o para ver la tele un domingo por la tarde.

Son momentos distintos que vives en familia y que piden escenarios de luz distintos, en los que la luz de pared, la de techo y la de sobremesa se combinen a la perfección. Vamos estancia por estancia con algunas ideas.
Pasillos, escaleras y recibidores
En las zonas de paso es muy importante que la luz sea agradable y no directa, porque no necesitas una iluminación intensa. Aquí los apliques son tu mejor opción, ya que además estos espacios suelen ser estrechos y con pocas opciones para poner muebles. Los apliques de SOKIOS los puedes personalizar en tamaño y color, y dan una luz tranquila, mucho mejor que la del típico foco.

Y si en tu recibidor hay un mueble, una lámpara de mesa sobre él hace que la casa te reciba con luz cálida nada más abrir la puerta.
El dormitorio
En el dormitorio, tanto en el tuyo como en el de los niños, la luz es esencial. Un estudio de la Universidad de Harvard demostró que la luz habitual de casa en las horas antes de dormir retrasa la melatonina, la hormona que le dice a tu cuerpo que es hora de descansar, y acorta su producción unos 90 minutos. Y si la luz se queda encendida mientras duermes, la melatonina baja más de un 50%. Por eso, por la noche, cuanto más baja y más cálida sea la luz, mejor.

Si ya tienes la cama como te gusta, toca fijarse en la luz. Por un lado, la lámpara de techo puede ser más llamativa y contrastar con la decoración, pero siempre con una luz agradable.

Por otro, los puntos de luz en las mesillas no son negociables: son básicos para tener una luz más cálida, que te ayude a sentirte bien. Si el cuarto es muy pequeño o no hay mesilla, algo que pasa mucho en los cuartos de los peques, podemos recurrir de nuevo a los apliques.
El salón y el comedor
Aquí las medidas cuentan, y mucho. En el comedor, por ejemplo, la lámpara de techo debe quedar entre 70 y 80 cm por encima de la mesa para no deslumbrar a los comensales. Tiene sentido como luz principal, pero siempre acompañada de otras lámparas de mesa o de pie que creen un ambiente más relajado.

En el salón pasa lo mismo. Para esa tarde de domingo en el sofá, apaga el techo y enciende una lámpara de mesa sobre la mesa auxiliar o el aparador. Dos o tres puntos de luz repartidos por la estancia cambian el ambiente por completo, y como nuestras lámparas se hacen en el tamaño que necesitas, encajan en cada mueble sin quedarse cortas ni comerse el espacio.

¿Y si te apetece un rincón solo para ti? Una butaca, una manta y una lámpara de pie bastan para montar un rincón de lectura en cualquier esquina del salón. Tenemos una, la lámpara Triara, con una pequeña estantería en la parte de abajo donde puedes dejar el libro o el café que te estés tomando, así que no necesitas ni mesa auxiliar.
Si tienes alguna duda sobre cómo iluminar tu casa, deja un comentario y te ayudamos a encontrar las lámparas perfectas.
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