Oxitocina y sueño, ¡vamos a dormir bien!

Dormir no es fácil y depende de mil factores externos. Tener un colchón adecuado, que no entre luz en la habitación, conseguir que haya poco ruido y que los colores de los textiles inviten al descanso. 

Aunque esto sea lo que todos más o menos tenemos claro, debemos saber que también existen factores internos, que determinan las horas que dormimos y la calidad del sueño.  

Aquí los ritmos circadianos de nuestro cuerpo tienen mucho que decir. Seguro que conoces gente que trasnocha sin problemas y otras personas que se levantan antes de que suene el despertador. Al mismo tiempo, la oxitocina conocida como la hormona del amor también manda. 

De hecho unos niveles óptimos de oxitocina nos ayudan a estar más relajados, felices y descansar mucho mejor. Aunque parece evidente que si estamos contentos vamos a conciliar mejor el sueño, lo que solemos pasar por alto es que durante el invierno producimos más oxitocina. 

Si eres de las que no son capaces de salir de la  cama en invierno, además de por lo calentito que se está debajo de la funda nórdica, es porque los niveles mayores de oxitocina te proporcionan un sueño más tranquilo y reparador. 

¿Dormís mejor en invierno? ¿Os cuesta mucho despertaros? 

 

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